¿Por eso lloras?
- Gabriela Philibert
- 12 mar 2019
- 2 Min. de lectura

Existe una dificultad bastante generalizada con la expresión de nuestros sentimientos. A algunos de nosotros nos es difícil en ocasiones identificarlos, contactarlos, reconocerlos o hablar de ellos, y a su vez tenemos dificultad para expresar o pedir lo que necesitamos.
La mayoría de los padres no somos hábiles tampoco para escuchar los sentimientos de nuestros hijos. En ocasiones no sólo ignoramos el sentimiento sino que incluso invitamos a los niños a olvidarlos o evadirlos y esto, además de no ayudar al niño a sentirse comprendido o acompañado, impide que los niños logren sensibilizarse con los demás, y ser capaces de expresar, tanto lo que les sucede como lo que necesitan.
Es de suma importancia lograr un cambio en la educación de los hijos en lo que se refiere al tema de la comunicación de los sentimientos.
Aunque la propuesta nos emociona, esta tarea es la que más dificultad genera en la práctica, ya que la mayoría de nosotros hemos escuchado desde muy pequeños, “los hombres no lloran”, “el que se enoja pierde”, “qué fea te ves enojada”, “¿por eso lloras?”, “no pasa nada”, frases que en general no favorecen la expresión de los sentimientos, sino al contrario.

En lo particular me ha servido para mi propio proceso, así como para acompañar a los demás, comprender la función de cada uno de los cinco sentimientos básicos, les comparto en resumen lo que algunos autores nos aportan:
• EL MIEDO es una señal que pone al organismo en alerta para que se prepare para actuar y nos hace ir en búsqueda de auto-protección.
• LA ALEGRÍA favorece un aumento de la energía disponible para mantenernos vivos y energéticos, además de proporcionar una buena disposición y entusiasmo para el logro de cualquier tarea.
• LA TRISTEZA permite retirarnos hacia nosotros mismos creando la oportunidad de llorar y comprender mientras se recupera la energía y planificar un nuevo comienzo.
• EL ENOJO nos permite defendernos, generando un ritmo de energía fuerte que utiliza una acción vigorosa que pone un límite.
• EL AFECTO genera un estado general de calma y satisfacción que facilita la cooperación. Implica una valoración positiva que nos invita a vincularnos con el medio.
Los padres debemos promover y acompañar a nuestros hijos en este proceso de contactar e identificar emociones y sentimientos, facilitando su expresión, sin olvidar que cada uno de los sentimientos tiene una función, y que son una energía que impulsa a la satisfacción de una necesidad.
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