Mi autoestima: llenar mi canasta de manzanas
- Gabriela Philibert
- 4 ago 2020
- 2 Min. de lectura
Convertirme en madre ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Mis cuatro hijos son parte de un sueño hecho realidad. Sin embargo en ocasiones el cansancio, el poco tiempo disponible, las creencias, la falta de cooperación de la familia, la rutina, mi dificultad para manejar algunos sentimientos, etc., hicieron difícil poder mantenerme como “persona satisfecha” de mis logros de manera independiente al rol de mamá.

Aunque yo sabía lo importante que era ser congruente en la educación de mis hijos y qué herramientas usar, no siempre lo lograba. Eso me ocasionaba frustración e inició en mí un grado de insatisfacción que me costó trabajo ubicar. Si yo era feliz en mi matrimonio, con mis hijos, con mi trabajo, si yo había decidido dedicarme a ellos y sólo trabajar en la medida que no se vieran afectados, ¿qué me hacía falta?, ¿qué era lo que no funcionaba?, ¿cómo podía compaginar mis roles de mujer, profesionista, esposa y madre? Estas interrogantes me llevaron a buscar en libros, terapias y cursos una respuesta adecuada.
Fue así que tropecé con un concepto que desde entonces uso y aplico en mi vida con magníficos resultados y que me devolvió la sensación de alegría y plenitud que buscaba, ¡descubrí que lo que me hacía falta era tener llena mi canasta de manzanas!

Esta metáfora, que leí en uno de los libros de Lee Schnebly, propone que “somos un barril de manzanas y como barril de manzanas, solo valemos la pena si tenemos manzanas”.
Conseguir manzanas, puede ser leer un libro, ir de compras, arreglar la casa, ver una serie, tomar un café, hacer un viaje, salir a comer con una amiga, practicar algún deporte, dormir una siesta, comer un helado, hacerte un facial o un masaje, salir a caminar, estar sola unas cuantas horas, etc. Cualquier cosa que te dé felicidad, llena tu barril.
Tener nuestro barril lleno de “manzanas emocionales” nos permite estar mucho más felices y satisfechas, aumenta nuestra autoestima y nos permite dar más de nosotros a las personas de alrededor que lo requieran.

Cuando el barril se vacía es común hablar con irritación y ser poco tolerantes con los demás. Nos invade una falta entusiasmo y energía para enfrentar la rutina diaria o emprender algún proyecto.
Tenemos la responsabilidad de conseguir las manzanas que queramos y que necesitemos, ya que no se puede culpar a nadie por no tener manzanas y sentirnos vacías. Llenarnos de manzanas, está a nuestro alcance, y hacernos de manzanas diariamente puede mantenernos emocionalmente estables. Una vez que el barril está vacío, ¡sólo es cuestión de volver a llenarlo!
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